Declaración sobre Los Departamentos de Misiones y los Misioneros Transculturales Domésticos

1. Es importante comprender que abrir y fundar iglesias a nivel nacional, aunque una tarea muy importante y parte de la extensión de la obra nacional, no debe ser reconocido como “misiones”, pues se presta a malinterpretar la tarea misionera transcultural. Se recomienda diferenciar entre fundación de iglesias locales (evangelismo) y misiones. En lugar de la designación “misionero” para personas que trabajan en la plantación de iglesias a nivel nacional se debe utilizar palabras como “pionero” (Argentina), “plantador”, “fundador”, etc.

2. Sí es importante comprender que en muchos de nuestros países existen grupos étnicos transculturales, que requieren un esfuerzo también transcultural para que les sea comunicado el Evangelio. La comunicación común desde las iglesias locales no aplica en estos casos, por existir barreras culturales como idioma, costumbres muy diferentes, o aun geografía, estando muy distantes de las iglesias, y sin un testigo efectivo del evangelio.

3. Sí es importante que haya espacios dentro de los departamentos nacionales que incluyan estos esfuerzos. Se les puede identificar con nombres o categorías que los distingan de esfuerzos internacionales, pero que no dejen de denotar el esfuerzo transcultural (Ejemplos: Grupos Étnicos Argentinos, Misioneros Transculturales Domésticos, u Obreros Transculturales, etc.).

4. Se debe valorar y reconocer a tales misioneros por su llamado y compromiso de alcanzar estas culturas, las cuales también necesitan un testimonio del Evangelio.

5. Es posible que estos esfuerzos puedan llegar a auto sostenerse con el correr del tiempo, pues el misionero que ejerce en su propio país no necesita, entre otras ventajas, visa para trabajar en medio de este grupo étnico. Por lo tanto, puede llegar a generar su propio sostén, o bien obtenerlo de la misma congregación que está consolidando, lo cual diferencia su caso del de los misioneros que cruzan las fronteras de su país. Sin embargo hay que comprender que habrá casos especiales, lugares que requerirán que el misionero doméstico sea apoyado a largo plazo, por ejemplo, si es necesario que el misionero levante pastores de esa propia cultura, para luego continuar con su trabajo misionero levantando nuevas congregaciones, o bien dando preparación y capacitación a pastores de esa cultura.

6. Al considerar esta perspectiva especial de la obra misionera, debemos evitar que la iglesia nacional acepte estos esfuerzos transculturales domésticos como una justificación para no enviar misioneros al extranjero. Dios ha dado a la Iglesia Latina un claro mandato misionero que incluye a todas las naciones.

7. Dios ama a cada alma, y por eso llama a personas para ministrar entre los grupos transculturales de nuestros países. Debemos afirmar estos llamados, pues también pagan un precio al dejar su cultura, si bien no su país, para cumplirlo.